En Argentina, las compras online están protegidas por la Ley de Defensa del Consumidor (Ley N.º 24.240) y por el Código Civil y Comercial. Estas normativas establecen obligaciones claras para las empresas y otorgan herramientas concretas a los consumidores frente a situaciones de incumplimiento, incluso cuando la operación se realiza de manera digital.
Uno de los derechos más importantes en las compras online es el derecho a la información. El proveedor debe brindar datos claros, veraces y completos sobre el producto o servicio: precio final, costos adicionales, características, plazos de entrega, condiciones de pago y políticas de devolución. Si la información es confusa o engañosa, el consumidor tiene base legal para reclamar.
Otro punto clave es el derecho de arrepentimiento. En las compras realizadas a distancia —como las efectuadas por internet— el consumidor puede cancelar la operación dentro de los 10 días corridos desde la entrega del producto o la celebración del contrato, sin necesidad de justificar el motivo. En estos casos, la empresa debe reintegrar el dinero y hacerse cargo de los costos de devolución.
Cuando el producto llega con fallas, no coincide con lo comprado o presenta defectos, entra en juego la garantía legal, que tiene una duración mínima de seis meses para productos nuevos. El consumidor puede exigir la reparación, el cambio del producto o la devolución del dinero, según corresponda. En ningún caso el vendedor puede desentenderse ni derivar el reclamo exclusivamente al fabricante.
Ante un inconveniente, el primer paso siempre es contactar al vendedor o a la plataforma donde se realizó la compra. Es recomendable hacerlo por escrito —correo electrónico, formulario web o chat— y conservar comprobantes, facturas, capturas de pantalla y números de reclamo. Una comunicación clara y documentada suele facilitar la resolución del problema en instancias tempranas.
Si la empresa no responde o la solución ofrecida no es satisfactoria, el consumidor puede avanzar con un reclamo formal ante Defensa del Consumidor. En Argentina, este trámite es gratuito y puede iniciarse de manera online a través de los organismos provinciales o municipales, o mediante la plataforma nacional de reclamos. Allí se solicita una audiencia de conciliación entre las partes, con el objetivo de llegar a un acuerdo.
Otra herramienta disponible es el Sistema Nacional de Arbitraje de Consumo, que permite resolver conflictos de forma más ágil cuando las empresas están adheridas al sistema. En este caso, un árbitro analiza la situación y emite una resolución que tiene carácter vinculante.
También es importante destacar el rol de las plataformas de comercio electrónico, que suelen contar con políticas de protección al comprador. Muchas ofrecen mecanismos internos de reclamo, devolución de dinero o retención del pago hasta que el conflicto se resuelva. Conocer y utilizar estas herramientas puede acelerar la solución sin necesidad de instancias externas.
Para evitar problemas, es recomendable comprar en sitios confiables, verificar la identidad del vendedor, leer opiniones de otros usuarios y revisar cuidadosamente las condiciones de venta antes de confirmar la operación. Guardar toda la documentación de la compra es una práctica clave para respaldar cualquier reclamo posterior.
En definitiva, comprar online en Argentina implica derechos y responsabilidades tanto para consumidores como para empresas. Ante un incumplimiento, informarse, actuar con rapidez y seguir los pasos adecuados permite exigir soluciones y hacer valer las garantías legales. Conocer el marco normativo no solo protege al consumidor, sino que también contribuye a fortalecer un comercio electrónico más transparente y confiable.