La historia de la abogacía
2020-09-08

La historia de la abogacía

En la actualidad y desde hace ya mucho tiempo, cuando brotan ciertos conflictos entre distintas partes y estos no pueden ponerse de acuerdo de manera personal, existe una persona encargada de representar y deliberar resoluciones ante la situación.

Los abogados son quienes se encargan de orientar, guiar y representar al cliente ante cualquier asunto legal. Es el conocedor de las leyes que sabe cómo conseguir a través de ellas la mejor resolución para su cliente ante un asunto.

Esto se logra a través de un proceso, trámites y seguimientos. Pero, el proceso que se lleva a cabo en la actualidad, no siempre fue el mismo. La abogacía tiene su historia y a través de los años ha ido cambiando, evolucionando y mejorando.

Desde un comienzo, si nos remontamos al antiguo Egipto, en los distintas ciudades o espacios geográficos, cuando existían conflictos, no aparecía aún la figura de un abogado. En ese entonces, las partes involucradas se expresaban con comunicados escritos ante el tribunal en el que cada afectado explicaba su punto de vista. El tribunal realizaba un análisis del caso y si era requerido un estudio sobre el mismo y luego se procedía a emitir una sentencia justa. La resolución tomada por el tribunal en muchos casos estaba condicionada por la capacidad de persuadir de cada uno de los afectados.

Por su parte, en Babilonia, también existían los denominados juicios en los que se consensuaba a través de un tribunal, pero aquí tampoco existió la figura de un abogado hasta que los Romanos luego de transcurridos varios siglos incorporaron a quien llamaron Advocatus, la figura más similar a un abogado de hoy día.

Una figura surgió en Atenas conjuntamente con el origen de la Ciudad-Estado en donde cada ciudadano podía defender su causa propia. Desde este momento se dio lugar a una persona encargada de preparar los discursos que los ciudadanos utilizarían para defenderse. A estas personas se las llamaba orador-escritor en un principio y más tarde "voceris" u "oradores".

Pero, como hemos mencionado anteriormente, fue en Roma que se desenvolvió y originó la profesión "abogado".

El origen de esta palabra proviene del latín "advocatus" y cuyo significado es "llamado". Este nombre recibían quienes eran conocedores de las leyes y auxiliaban a quienes necesitaban de su asistencia.

Las mujeres también formaron parte de la historia de la abogacía.

Mujeres, romanas y abogadas reconocidas fueron: Hortensia, Afrania o Calpurnia y Amasia. Estas tres mujeres determinaron el futuro del sexo femenino en la profesión de abogacía.

En su época, sus palabras eran de gran miedo para los otros abogados y jueces. Tanto fue el problema que Hortensia y Amasia ocasionaron con su lenguaje nada educado que se dictó una ley que suspendía y prohibía la profesión de abogacía para todas las mujeres.

Dicha prohibición se extendió varios siglos, unos 20 para ser más exactos. Hasta el los últimos años del siglo XIX y comienzo del próximo siglo que se les volvió a permitir a las mujeres formar parte de la abogacía.